"Para mí sólo recorrer los caminos que tienen corazón, cualquier camino que tenga corazón. Esos recorro, y la única prueba que vale es atravesar todo su largo, y esos recorro mirando, mirando sin aliento" Castaneda
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lunes, 19 de octubre de 2015

2011 / Odisea Tucumán - Machu Picchu

El verano anterior a la apertura de "Los interludios del silencio" realicé mi primer viaje al Noroeste Argentino. El mismo continuó por la Bolivia andina y culminó en la Ciudad Sagrada de Machu Picchu, tras 2 meses de peregrinación.

Las líneas que siguen son las señales de vida que le brindé a mis seres queridos durante el viaje. No hay corrección de texto ni un impulso original por parte del mismo de ser publicado; se trata íntegramente de un conjunto de e-mails escritos a las apuradas en locutorios aparecidos a la vera de la ruta, en medio de la vorágine de los kilómetros que se sucedían presurosos a lo largo del camino. A pesar de ello, configuran el eslabón previo, la semilla fecundada, el impulso comunicacional que poco tiempo después me llevó a abrir este blog y a compartir mis relatos de viaje con el resto del mundo.

Al inicio de la travesía, el grupo estuvo conformado por Paula, Flor, Camille, Nico [El Búlgaro], Nico [El Francés] y List. En el norte argentino nos acoplamos a Alej, Fabi [El Líder] y Vanesa. Desde que cruzamos a Bolivia y hasta el Machu Picchu (y el posterior regreso a Buenos Aires), el viaje fue un dueto junto a mi eterno compañero de aventuras, el Negro List.

Camino del Choro, Bolivia

14/01/2011
El viaje hasta aquí

Buenas, estoy en un cyber en la terminal de ómnibus de San Martín de Tucumán. Vinimos a comprar unas cosas y aprovecho para escribirles...

Les cuento que el viaje en tren duró 26 horitas. La clase turista (en la que viajé por $38) básicamente consiste en un montón de gente apretada en asientos no-reclinables y gritos de niños todo el tiempo. A lo largo del viaje nos tiraron piedras varias veces. Como esto es un hecho recurrente, la empresa decidió poner unos plásticos a modo de protectores para garantizar la seguridad de los pasajeros (después de que le volaran un ojo a una señora, hace unos meses)...

Entonces, llegamos el martes al mediodía a San Miguel y allí nos recibió la tía de Flor y nos llevó a su casa (a unos kms de la capital). Desde ese día hasta hoy estuvimos ahí. Es una casa muy humilde, tienen cerdos, patos, gallinas, perros, gatos, un horno de barro, una pelopincho y muy buen humor. Los chicos de la casa (sons 6 los hijos de Marcela, la tía) tienen la particularidad de nunca parar de hablar, con ese acento tucumano que por momentos no se entiende. A uno de ellos le dicen, justamente por su verborrea, "picudo". Nosotros lo re-bautizamos "pijudo".

Estamos bien acá. Tenemos alojamiento y comida gratis; ya nos estamos sintiendo unas larvas. El día que llegamos nos recibieron con un asado y pollo a la mostaza, y a lo largo de estos días comimos tortilla tucumana, locro, empanadas, etc.

En cuanto a San Miguel, no hay mucho para hacer... (Visitamos la Casa de Tucumán...) Nos quedamos todo este tiempo por vagancia y comodidad, y porque Paula se insoló y no pudimos partir hoy. Todos estos días estuvimos caminando mucho bajo el rayo del sol; el calor es insoportable. El otro día en San Miguel el cartel marcaba 38º...

Mañana a las 7 A.M. sale nuestro micro a El Mollar, que es el primer pueblo que comprende los llamados "Valles Calchaquíes". De ahí la idea es hacer dedo recorriendo pueblo por pueblo, aunque Marcela intenta convencernos de cambiar de idea ya que lo del autostop es "peligroso y poco viable".

En fin, por ahora todo marcha bien y esperemos que lo que viene sea mejor aún!

Participando activamente del Congreso de Tucumán junto a List


25/01/2011
El viaje hasta aquí II

Hola! Escribo desde Tilcara para contarles que todo anda bien. No tengo tiempo para hacer un recuento extensivo de lo acontecido desde aquel mail de hace unos días hasta hoy, pero estuvimos en muchos lugares y muy lindos. Pasamos por El Mollar, Tafí del Valle, Amaicha del Valle (Tucumán), Cafayate, Alemanía, Salta, desde ahí hicimos dedo con List hasta Jujuy y de ahí nos tomamos un micro por $12 a Purmamarca, estuvimos 2 o 3 días allí y hoy llegamos a Tilcara...

El sábado se vuelven a Bs As nuestros compañeros de viaje. A partir de ese día vamos a quedar solos List y yo, con Bolivia por delante y con Machu Picchu como objetivo.

Ruinas Quilmes


29/01/2011

Hoy cruzamos por La Quiaca a Villazón (Bolivia). Solo quedamos List y yo y paramos en un hostel para descansar un poco y pensar bien el camino que vamos a seguir. Según lo que estuvimos hablando, los lugares que recorreríamos serían: Tupiza, Uyuni, Potosí, Oruro, La Paz, Coroico, Sorata, Copacabana. Y de allí a Cuzco, si todo va bien. Calculamos volver a Bs As entre el 20 y 25 de febrero.

Al cruzar a Bolivia todo cambia repentinamente: está lleno de gente vestida de colores llamativos, gente y feria y música y todos a los gritos y regateando precios y además hoy hay fiesta.
Así que todo está bien, ahora vamos a cenar y espero poder ver el partido de Boca.

Tout en haut, Purmamarca


01/02/2011

Bolivia nos recibió con sus micros pedorrísimos y sus caminos de ripio peligrosísimos. Ayer salimos de Tupiza a las 18:30, debíamos llegar a Uyuni a eso de las 24 hs (200 km de distancia) y llegamos a las 10 de la mañana de hoy. Estuvimos como 8 horas parados esperando a que bajara un río que había crecido e "imposibilitaba el paso". Así que un viaje que debía durar unas 6 horas duró como 17. Tremendo. Encima el chofer, en vez de intentar solucionar el asunto, se tiró a dormir en los asientos del fondo del micro.

Mañana vamos a iniciar una excursión de 3 días y 2 noches en el Salar de Uyuni, la planicie de sal más extensa del mundo. Vamos a ir List, una chica brasilera que conocimos (que está viajando sola desde hace más de 40 días) y yo. Esta excursión incluye pasar una noche en un hotel de sal, una visita a una laguna con flamencos y una ida a unas aguas termales cercanas a un volcán, entre otras. El viernes, cuando volvamos del paseo, tomaremos un micro hacia Potosí y continuaremos el ascenso hacia Machu Picchu.

 Salar de Uyuni


05/02/2011
desde la ciudad más alta del mundo‏

Les mando unas fotos para que vean que estamos alimentándonos correctamente y subiendo montañas peligrosísimas, como god manda. Fíjense que en mi perfil de Facebook hay muchas más fotos del norte de Argentina, que fueron subiendo los chicos (que ya volvieron a Buenos Aires).

Ahora estamos List y yo solos (Bah, en realidad todo el tiempo vamos conociendo gente y nos vamos uniendo y desuniendo con muchas personas de muchos lugares diferentes), y hoy llegamos a Potosí, la ciudad más alta del mundo (más de 4000 msnm). En este momento son casi las 11 AM y estoy vestido con remera, remera de manga larga y 2 pulóveres. Debido a la altura hace un frío bárbaro. Acá es todo muy barato y dormir en un hostel cuesta más o menos lo mismo que dormir en un camping en el norte (entre 10 y 15 pesos argentinos). Anoche dormimos en el micro.

Potosí es muy muy pintoresco, y hay muchas cosas para hacer. Creo que hasta el lunes vamos a estar acá, y ahí agarraremos rumbo hacia La Paz. Los últimos tres días estuvimos viajando en un tour que nos llevó al Salar de Uyuni, y después nos acercamos al límite con Chile y visitamos una zona volcánica plagada de géyseres, unas aguas termales y varias lagunas llenas de flamencos. Fue medio raro hacer el tour, porque fue caro (más de 100 dólares cada uno) y estaba lleno de gringos (excepto nuestro grupo; 5 argentinos 1 tano y 1 brasilera), pero visitamos lugares que de otro modo hubiera resultado imposible. Anduvimos por caminos invisibles (sólo el conductor los conocía) y, por momentos, a más de 5000 msnm.
Ahora me voy a la cancha a ver al Real Potosí vs La Paz FC. Vamos a ver qué onda el fútbol boliviano!

 Minas de Potosí


08/02/2011
ahora en La Paz

Hoy llegamos bien temprano a La Paz. Perdí mis lentes y estuve medio descompuesto, pero vamos que se puede!

Vamos a quedarnos acá unos días y después haremos el "Camino del Choro". Son 3 días de caminata. Primero a 4700 msnm, montañas nevadas y falta de oxígeno, luego tooodo en bajada hasta llegar a Coroico, a unos 1750 msnm. Se atraviesa la yunga boliviana, los paisajes son increíbles.

Después nos quedaría Copacabana, Tiwanaku y poco más en este país. Luego es Machu Picchu y el retorno.

PD: Ah, el camino se suele hacer con guía pero es carísimo. Vamos a hacerlo solari, yo creo que no habrá problema. No os preocupeis!

 Calle de las Brujas, La Paz


18/02/2011
después de El Choro

Acabamos de llegar a Coroico, pueblo situado a 70 km de La Paz, en plena yunga boliviana.
Estuvimos durante 4 días absolutamente incomunicados con el resto del mundo, haciendo ese camino inca llamado "El Choro". Lo hicimos junto a Wilson y Carina, una pareja de brasileros oriundos de San Pablo muy muy simpática que conocimos en el hostel de La Paz.

Comenzamos con nieve hasta las rodillas, a casi 5000 msnm. Luego pasamos a un a una zona de valle que traía a nuestras mentes la reminiscencia de Machu Picchu, con montañas similares, nubes a baja altura y construcciones de piedra muy parecidas.

Toda la gente que vive en el camino es descendiente de pueblos originarios. De hecho, en un pueblito llamado Challapampa (donde hay 3 casas y un puente colgante, nada más) conocimos a una señora de 70 años llamada Juana que solamente hablaba aymara (casi nada de español). Con esta señora se dio una situación muy divertida: Resulta ser que en su hogar había un pequeño gatito negro muy cariñoso. Después de jugar un poco con él, y mientras cocinaba unos fideos, le pregunté a ella "¿cómo se llama?", a lo que me respondió "YAYITA KMONE". A partir de ahí, empezamos a llamar de esa manera un tanto complicada al gatito. Un rato más tarde llegó un guía aymara-parlante, que estaba con dos francesas. Entonces saltó el error... El guía nos dijo que "YAYITA KMONE" significa en aymara algo así como "el gato sólo quiere galletas"... Es decir, la señora simplemente me estaba tratando de decir que el gato no quería la comida que estábamos preparando... De hecho, ¡el animalito ni siquiera tenía nombre!  De todas formas, yo ya decidí cómo llamaré a mi próximo gato...

Bueno, después nos adentramos de lleno en la yunga boliviana. Mucha vegetación, cascadas inmensas, ríos, toros, vacas, caballos, bichos varios y mucho cansancio. Fueron 4 días de caminar y caminar con nuestras mochilas pesadas a cuestas. Acá el cyber es caro y aún no sabemos dónde dormiremos, por lo que me retiro.

Vuelvo en una semana, aprox.

List, desafiando a la muerte con calzado infalible


25/02/2011
Copacabana

Los últimos días no emití señales de vida porque el cyber acá es carísimo. Pero hoy partimos hacia la Isla del Sol, por lo que es un gasto necesario el escribirle a las gentes.

Les cuento que estuvimos unos 5 días en Copacabana. Conseguímos laburo en un restaurant. Trabajé 2 días como volantero y mozo en uno llamado "El Castillo", a muy pocos metros del lago Titicaca. Mejor que volantear en Rivadavia, ¿no? Pude disfrutar del atardecer en el lago sagrado mientras hacía mi faena. Entre la paga y las propinas, junté 160 bs, lo cual me alcanza para financiar el transporte ida y vuelta a Cuzco. Además me dieron todas las comidas, por lo que tuve 0 gastos. Estamos parando en un hostel por 5 bs (algo así como $3). Habitaciones compartidas. Está lleno de gente que hace circo, teatro, malabares, música, artesanías... y mucho latinoamericano. Por las noches siempre se arman guitarreadas, con charangos bombos e incluso ayer un KAZÚ! Conocimos allí a Imran, un bengalí (oriundo de Bangladesh) que está viajando por Latinoamérica solo desde hace 9 meses. Muy macanudo!

Vamos a pasar el fin de semana a la Isla el Sol, donde dicen que por la noche chorean, pero bueno... Son riesgos que hemos de correr. El domingo partiremos hacia Cuzco, para amanecer allí el lunes. Estaremos toda la semana en dicha ciudad, intentaremos conocer Machu Picchu (algunas personas nos dijeron que estaba cerrado, aunque creo que lo que está cerrado es el Camino del Inca. ya veremos) y luego comenzaremos el operativo retorno.

Espero llegar el domingo 6 de marzo a Buenos Aires.

Saludos pour tout le monde!

Alvar, vuestro aplicado chico trabajador, desde Copacabana (un pie en Bolivia y otro en Perú)

Lago Titicaca


01/03/2011
llegamos a Cuzco

Después de dos noches en la espectacular Isla del Sol, arribamos hoy día a la madrugada a Cuzco. Por primera vez estamos pisando suelo peruano, y ahora el grupo está conformado por:

- Imran, el bengalí viajero que quiere laburar y ahorrar para comprar su pasaje de vuelta a Londres
- Yazmín, chica peruana que conocimos en Copacabana. Hace artesanías y malabares y esas cosas
- Eliseo y Sandra, una pareja de tucumanos que estudia teatro en San Miguel
- List y yo, los jetones de siempre
 
Fue linda la experiencia de dormir 8 monos en una habitación minúscula en Copacabana. Conocimos mucha gente copada (como la que viaja con nosotros ahora), entablamos relaciones que seguramente perdurarán después del viaje. También tiene su dejo de nostalgia. Uno comienza a encariñarse con un lugar, una gente, un ambiente, y en seguida tiene que continuar su camino y desprenderse de todo.
Les mando un saludo a todos, creo que estaremos en Bs As el martes o el miércoles que viene.

Plaza de Armas, Cuzco


05/03/2011
Machu Picchu

Llegamos a la culminación de nuestro viaje, a La Meca de las mochilas. Machu Picchu se abrió ante nosotros "como hacen las flores en la primavera", como canta Yayo con su Cuarteto Obrero. Pero, antes de eso... casi perdemos la vida.

En el viaje de Cusco a Santa María (pueblo por el que se debe pasar para llegar a Machu Picchu) el micro venía rápido, el camino estaba mojado y serpenteábamos por la cornisa. Con List intentábamos dormir, pero cuando nos dimos cuenta toda la gente gritaba y el vehículo se inclinaba hacia la derecha; chocamos contra el cerro. Durante unos cuantos metros el costado del bus se tragó a las piedras. En el momento pensé que nos matábamos; abracé a List y dije "hasta acá llegamos". El precipicio sonreía a nuestra izquierda y, si el chofer perdía el control del micro, era muy fácil que cayéramos por allí. Pero, AFORTUNADAMENTE, no pasó de ser más que un susto. El tipo pudo frenar, y todos los pasajeros bajamos, aunque algo trastornados. Estuvimos como una hora bajo la lluvia esperando a que sacaran el micro, cuyas ruedas derechas se habían estancado en una especie de canaleta para el agua entre la ruta y el cerro. Obviamente, el resto del viaje lo vivimos con el culo entre las patas. Y, temblorosos, llegamos a Santa María.

De allí un tipo nos llevó hasta Santa Teresa, otro pueblo intermedio. El camino estaba complicado. Otra vez serpenteábamos con el abismo a nuestro costado, pero esta vez el camino era de barro y habían derrumbes debido a las lluvias. Incluso desde Santa María nos dijeron que era IMPOSIBLE pasar. Pero, gracias a la osadez del conductor, y tras varias patinadas y algunos empujones a la 4x4, llegamos.

En Santa Teresa subimos a otro auto, que nos llevó a la hidroeléctrica. Desde la hidroeléctrica no hay más opción que caminar y caminar por las vías del tren; no hay carretera para vehículos. Compartimos el viaje con dos japoneses, ella de Tokio y él de Okinawa. Conversamos durante el trayecto con ellos, más que nada en inglés (¡una gran oportunidad para practicar!). Tras unas 2h30/3h alumbrándonos con linternas e hinchándonos los tobillos bajo el peso de nuestras mochilas, desembarcamos en Aguas Calientes a eso de las 23 hs.

Aguas Calientes es el nombre del pueblo donde está ubicado Machu Picchu. Obviamente, como está lleno de turistas gringos y japoneses bañados en guita, todo es MUY caro. Buscamos el lugar más barato posible para pasar la noche y nos despertamos a las 4 A.M. para iniciar el ascenso a la Ciudad Sagrada. Sin embargo, nos demoramos bastante ya que no habíamos comprado el ticket de entrada. Tuvimos que esperar a que abriera la boletería (en el centro de Aguas Calientes), cambiar dólares por soles, hacer la fila... en fin, pudimos arrancar el ascenso recién a las 6 A.M. Otra vez a caminar: 1h30 desde el pueblo hasta la entrada a la Ciudad Sagrada. Habíamos dormido sólo 4 hs y cada vez se sentía más el cansancio acumulado durante los más de 50 días de viaje. Pero teníamos fuerzas vaya a saber uno de dónde, y yo tenía esa extraña sensación de estar llegando al final de algo grande. Los buses pasaban a nuestro costado, transportando a aquellos afortunados poseedores de U$S 8 que no precisaban caminar como nosotros.

Tras toda esa extenuante subida, durante la cual nos hidratamos con una botellita de agua que encontramos tirada en el camino, llegamos a la entrada. Nuestra peregrinación llegaba a su fin: estábamos en Machu Picchu.

Casi nos caemos de culo cuando entramos y vimos todas esas construcciones de más de 500 años de antigüedad. Fue raro estar ahí, tanto tiempo de espera, tantas veces que lo habíamos imaginado... y fue espectacular. Primero subimos al Huayna Picchu, desde donde tuvimos una vista panorámica de toda la ciudad. Otra vez exigimos a nuestras piernas, ya que fue bastante caminata y en subida. Desde allí visitamos la Gran Caverna y el Templo de la Luna, lugares a los que no va tanta gente debido a que implican 2h30 de caminata y a que el acceso diario al Huayna es restringido.

Luego volvimos a la Ciudad e iniciamos un tour de 2h30 con un guía. Es imprescindible hacerlo, creo yo, ya que de lo contrario uno ve un montón de piedras bonitas pero no le encuentra el significado. Con el guía fuimos al bendito lugar desde el que se toma la típica foto de la Ciudad Sagrada. Recorrimos los lugares más importantes y nos habló de historia. Nos contó que las 700 u 800 personas que habitaban Machu Picchu a la llegada de los españoles (circa 1535) huyeron selva adentro. La hipótesis es que se establecieron en una zona donde construyeron OTRA ciudad pero, al día de hoy, ésta no ha sido encontrada. La experiencia fue inolvidable, y la volvería a hacer. La entrada es muy cara (U$S 45 para adultos, la mitad para estudiantes), pero se justifica totalmente. En fin, ya con bastante poco dinero, a la vuelta dormimos en la calle en Santa María ya que no llegamos a tomarnos el bus de vuelta a Cuzco. Comimos sánguches de tomate y palta y banana de postre. Fue una noche agradable, no hizo frío.

Ahora estamos en Cuzco, a punto de emprender el viaje de vuelta a Buenos Aires. Esta peregrinación de más de 1600 kms y casi dos meses de viaje que fue de San Miguel de Tucumán a la Ciudad Sagrada de Machu Picchu finaliza.

Nos fuimos como unos cualquiera y volvemos como unos héroes.

La Meca de las Mochilas


Post-scríptum: Al regresar de Machu Picchu nos enteramos de que en La Habana, a los 88 años de edad, había fallecido Alberto Granado. La noticia de la partida de ese ser humano, cuya historia había sido tan infinitamente inspiradora para nosotros, hizo sentirnos un poco más solos y tristes, como si de la ausencia de un amigo cercano se tratase. Casi seis décadas después de su aventura legendaria, en los callejones del "Ombligo del Mundo" los pasos inmortales de él y Fúser aún parecían resonar como un eco, señalándonos el camino y sembrando vida y esperanza a su alrededor... De esta forma, el primer atisbo de realización de nuestro Gran Sueño Latinoamericano culminaba en sintonía con el ocaso de uno de los protagonistas de su gestación.

Al verano siguiente repitiríamos a Tucumán como punto de partida para nuestras andanzas, que encontrarían en Quito su punto hiperbóreo. El relato de esta travesía, fundadora oficial de los relatos de viaje interlúdicos, lleva el nombre de Bordeando el Tahuantinsuyu y puede ser leído haciendo click aquí.

domingo, 22 de enero de 2012

Viaje 2012 VI: Copacabana e Isla del Sol

"Irrita el yugo de la costumbre,
surgen antiguas ansias nómades,
despierta la feroz estirpe
de su brutal somnoliencia".
Jack London

Volvimos en bondi a La Paz y pasamos la tarde en la Feria del Alto, una feria que se organiza dos veces por semana en la cual se puede conseguir ropa, comida y artículos varios a muy bajo precio. Tras bastante caminata a través de los interminables puestos compré un par de zapatillas de trekking de segunda mano por 85 bs (unos 12 dólares), precio irrisorio comparado con los que se manejan en Argentina. Luego de merodear por allí un par de horas nos aventuramos hacia Copacabana los dos salteños (Sam y Frodo), List y yo.


Llegamos de noche, y la dificultosa búsqueda de un hostel que se acomodara a nuestras pretensiones desembocó en una estadía nada agradable en "Hostal Luna", un verdadero espanto cuya única ventaja era su bajo precio. Dejamos las cosas y salimos a pasear. Nos postramos un rato en la costa, contemplando la noche que se devoraba el Titicaca. Allí sentado vi pasar al dueño de "El Castillo", el restaurante donde había trabajado de mozo el verano pasado. No lo saludé porque no recordaba su nombre (ni lo recuerdo tampoco ahora).


El nuevo Sol nos encontró, como siempre, con ansias de aventuras. Almorzamos trucha en un comedor, nos mudamos de hostel y alquilamos un velero para adentrarnos en las sagradas aguas titicaqueñas. Bajo la dirección de Frodo ("el valeroso capitán Stamboni"), el grupo de navegantes se alejó y se alejó de la costa, sin medir consecuencias. Pasamos un tiempo hermoso, comiendo mangos y sánguches de palta y tocando temas de Silvio Rodríguez (Playa Girón fue el hit de la tarde). Contemplamos el atardecer en medio de la masa acuífera, fundiéndose el cielo y el agua del lago en miles de matices y colores irreproducibles. Los pibes se tiraron en pelotas al agua, yo me figuré que si lo hacía me cagaría de frío y los contemplé desde las tablas del velero.

viernes, 20 de enero de 2012

Viaje 2012 V: Tiwanaku

Escapamos de la locura de La Paz para sumirnos en la verdadera paz de Tiwanaku, 70 kms hacia el sudoeste vía carretera. En este pueblo se encuentra uno de los complejos arqueológicos más importantes de Sudamérica: las ruinas de Tiahuanaco, centro religioso y político de los Tiahuanacotas. Sin embargo, al enterarnos del precio de la entrada, decidimos apreciarlo desde afuera, del otro lado del alambrado. Optamos por pasear por el centro del pueblo y sus alrededores, para conocer el Tiwanaku actual.

El lugar en sí mismo tiene algo de sagrado, de superreal, más allá de visitar o no las ruinas reconstruidas. En la plaza principal del pueblo (frente a la cual se emplaza una iglesia barroca que data del siglo XVI) hay un cartel de madera con el siguiente texto grabado:


Todo empieza

de nuestros corazones,
esa relación del hombre
con la naturaleza y el cosmos.

Todos al ser hijos del mismo Sol

debemos retornar
a un orden natural de las cosas
y fluir
como el río
que no conoce fronteras.


Hurgando la tranquilidad espectacular de la plaza nos cruzamos con Juan Cóndori, un señor originario del lugar con quien mantuvimos una interesantísima charla acerca de su cultura. Nos contó que la civilización Tiahuanaco, predecesora de los Incas, se desarrolló aproximadamente entre los años 1700 a.C. y 1200 d.C., influyendo enormemente en el posterior desarrollo de los constructores de Machu Picchu. Se hipotetiza que la causa de su misteriosa debacle fue una gran sequía. Aún se conservan sus templos, adoratorios del Sol y de la luna, y su lengua, el aymara, es una de las lenguas oficiales de Bolivia y todavía se habla en gran parte del país (sobre todo en las zonas rurales y en las cercanías de La Paz y el Lago Titicaca). 

El plan para el atardecer fue coronar la cima de una cadena de cerros que divisábamos en el horizonte. Así Talo, Chiqui, el Hippie, la Trotska, Pezu, Frodo, Sam, List y yo nos aventuramos a través de campos de cultivo, ríos y propiedades privadas en busca del ansiado vértigo que confiere la aventura. La tarde estuvo hermosa, y pudimos alcanzar una altura considerable para la hora en que se puso el Sol. A nuestra derecha se apreciaba una punta del sagrado lago Titicaca. Fue un crepúsculo increíble. El problema fue el retorno al pueblo; en plena oscuridad, sin linternas ni provisiones. Pero, más allá de cierta desesperación (ni la luna nos alumbraba, veíamos luces en todas direcciones y no estábamos seguros de hacia cuál dirigirnos), el saldo no fue más que algún que otro resbalón en el barro.


Tras encontrarnos todos enteros y salvos nuevamente en las habitaciones que alquilábamos, emprendimos una peregrinación hacia el centro del pueblo en busca de alimentos. El resultado fue que los diez peregrinos (los mencionados en la aventura, más Paula, que se había quedado leyendo) nos postramos frente a un puesto de salchipapa, esa inconmensurable fuente de proteínas y salud. Como mencioné anteriormente, la salchipapa es un ingenioso invento de nuestros hermanos latinoamericanos que consiste en combinar de manera absolutamente proporcioanda salchichas y papas fritas. A la mezcla se le agrega abundante aderezo y voilá, el resultado perfecto. 

Mientras degustábamos tan delicado plato se nos acercó amistosamente un hombre llamado Freddy. Éste, tras manifestarse simpatizante de Vélez y hacer algunos comentarios acerca del fútbol argentino, nos ofreció jugar un partido. Argentina - Bolivia, en la altura de Tiwanaku. “Mañana a las 9 A.M. Por la coca". Aceptamos.


Nos pasamos toda la noche analizando la manera de parar el equipo. "Esto es por el Diego" nos decíamos, tomando el encuentro como una revancha de aquel fatídico 6-1, mientras coreábamos himnos y marchas patrióticas, desde la Marcha de Malvinas hasta la del Combate de San Lorenzo (mi favorita).

Nos levantamos con mucha motivación. Los ocho muchachos del grupo llegamos al terreno de juego tras desayunar cafés y sánguches de huevo frito (combinación letal, también típica en la región). Freddy vive en frente de la cancha en cuestión; al vernos llegar salió con la pelota y su equipo. Sólo eran 4, por lo que hicimos un mezclado: 6 contra 6. De todas formas lo tomamos como un Argentina - Bolivia. Estos fueron los equipos:

Bolivia: Freddy y sus tres compatriotas, más Pezu y Sam.
Argentina: Frodo, Chiqui, List, Talo, el Hippie y yo.

El partido fue muy parejo e intenso. Me consagré como “el sucesor del Bati” al anotar 3 goles que le dieron la ventaja parcial a los míos. Llegamos a situarnos 4-2 en el marcador, y nos manteníamos firmes con Frodo en el arco (conformado éste por dos pilas de ropa), “la muralla” List y Chiqui en el fondo, Talo como armador y el Hippie y yo en la ofensiva… pero los más de 3800 msnm de Tiwanaku comenzaron a pesar sobre nuestros organismos. En un abrir y cerrar de pestañas nos igualaron 4-4. "Gol gana" sentenciamos, dado el cansancio y la proximidad de un micro a La Paz que algunos de los pibes pensaban tomarse. Todas las energías invertidas parecían esfumarse: ellos, sin padecer tanto como nosotros el cansancio de la altura (eran cuatro bolivianos que vivían en frente de la cancha, Sam, que es salteño y Pezu, que corre como Carles Puyol) tenían mucho más resto. Tras el empate sacamos del medio. Recibió Frodo (la "Brujita" Stamboni) en el fondo, levantó la cabeza y lanzó un pelotazo. Por dentro pensé "¿qué hace este boludo? ninguno de nosotros puede correr esa pelota". Vi pasar el esférico por encima de mí, y comprendí que no se trataba de ningún pase. Casi en cámara lenta apreciamos cómo el balón se colaba en el ángulo izquierdo del arquero. Golazo de atrás de mitad de cancha, festejo desmedido, ovación, vuelta olímpica y avalancha. 5-4 para Argentina, alegría y cansancio extremos. Freddy cumplió su palabra y nos compró unas gaseosas para rehidratar nuestros organismos.

Pasamos nuestra última tarde en Tiwanaku merodeando las ruinas. Nos colamos, pero vino un
guardia a pedirnos una coima para dejarnos permanecer allí. Como no percibí una buena energía en el lugar, cercado por un horrible alambrado, preferí retirarme, rechazando la cordial propuesta del guardia.



miércoles, 11 de enero de 2012

Viaje 2012 IV: La Paz y Sorata

Después de escribir la última entrada el pasado 6 de enero, me dirigí con List, Franco y Pablo (alias Legolas, Frodo y Sam, más Aragorn, es decir, quien escribe), al centro de La Paz para buscar con qué alimentar nuestros organismos. En esa búsqueda conocimos a Macorio, un simpático hombre que cubre su rostro con un barbijo mientras vende pizzas cocinadas en el momento en su horno transportable. Con él mantuvimos una interesante charla acerca del pasado, presente y futuro de Bolivia. El hombre se mostraba esperanzado con la gestión de Evo, y nombró varias medidas que su gobierno viene realizando. También dijo que van a recuperar la porción de costa pacífica que Chile “les robó” en el siglo XIX.

Foto: Franco Stamboni Day

Después de cenar las pizzas de Macorio, más salchichas y salchipapas (delicada combinación de salchichas y papas con aderezo y picante a gusto, comida característica de la región), nos metimos en un antro espantoso decorado con luces de arbolito de navidad y tomamos unas cervezas. Salimos del antro algo alegres y nos mandamos para la Plaza Murillo (plaza principal de La Paz, donde se encuentra la Casa de Gobierno). Notamos que había una especie de operativo, conformado por varios policías que custodiaban la puerta, una moto negra que parecía una nave espacial, y varios coches de vidrios polarizados con la leyenda “Servicio Presidencial”, etc., de modo que nos sentamos en la plaza y esperamos que Evo saliera. Era ya de madrugada y nos preguntábamos para qué carajo podría o querría salir el presidente en ese momento. Pero tras una prolongada aunque no desagradable espera, eso que parecía un mero delirio de borrachos aconteció: Evo salió de la Casa de Gobierno custodiado por unos gendarmes. Nosotros, cuatro gringos borrachos, lo saludamos y vitoreamos fervorosamente. En la plaza no había nadie más. Evo levantó su brazo y nos saludó sonriendo. Evo nos saludó sonriendo. A nosotros. Lo habíamos conseguido. Habíamos visto a Evo.

viernes, 6 de enero de 2012

Viaje 2012 III: Yavi y el tren de Bolivia

El ahora grupo de diez personas (tras el regreso de Pato) decidió fragmentarse en base a las diferentes expectativas de cada uno. Así, mientras los brasileros se fueron a Potosí y los quilmeños a Uyuni, List y yo decidimos aprovechar estos días para recorrer lugares que no conocimos durante el viaje pasado.


El martes cruzamos, sin hacer el papelerío correspondiente, la frontera argentino-boliviana. Villazón es la ciudad que se comunica con La Quiaca, y el único motivo por el que un viajero puede querer permanecer algo de tiempo en ella es por su enorme feria de precios bajos.


Compré pasajes de tren Villazón-Oruro para viajar el jueves. Teniendo dos días de margen, volvimos al territorio argentino y nos fuimos todos juntos para Yavi, pueblo donde pareciera que nunca ocurre nada (he ahí el encanto). Para llegar a éste hay que tomarse una combi desde La Quiaca y recorrer por ruta los 16 km de distancia entre ambos puntos. Resultó ser que nos subimos a una camionetita que a mitad de camino se desvió de la ruta y nos dejó en medio de una villa de las afueras de La Quiaca sin dar mayores explicaciones. Los conductores nos dijeron que esperásemos allí, que en seguida volvían, y nos pidieron que les pagáramos los pasajes. Claro está que no les hicimos caso, ya que no teníamos motivos por los que confiar en ellos. Así, emprendimos una caminata de regreso a La Quiaca que nos llevó media hora. Luego nos tomamos dos remises a Yavi y estuvo todo pipí cucú.


En Yavi pasamos un tiempo muy tranquilo, entre sus callecitas de piedra y sus casas de adobe. Hicimos una caminata de una hora por el río para llegar a una cascada, y luego volvimos por el monte, abriéndonos camino cual Indiana Jones. Las dos noches las pasamos viendo las estrellas en el mirador.


martes, 3 de enero de 2012

Viaje 2012 II: Jujuy

El 30 de diciembre visitamos el Museo de Arqueología de Alta Montaña de Salta, en el que se exponen las famosas momias de los tres niños incas encontradas en 1999. Tuvimos ocasión de ver una de las momias (nunca exponen más de una simultáneamente), y de interiorizarnos un poco acerca de los por qués y los cómos de los sacrificios humanos que realizaban los incas. Fue una sensación extraña. Las investigaciones pueden arrojar luz sobre la idiosincrasia de dichos sacrificios pero, más allá de eso, se está exponiendo como si fuera un trofeo (y con fines intencionalmente turísticos) el cuerpo de tres niños que fueron sacrificados en el marco de una ofrenda a la Pachamama. Y si tenemos en cuenta que estas investigaciones están encabezadas por científicos estadounidenses y la National Geographic...

Por la tarde nos dividimos en grupos para emprender a dedo el trayecto que va de la ciudad de Salta a San Salvador de Jujuy. Nos atrincheramos en una YPF en la salida de la ciudad, y después de un rato Chiqui y yo nos subimos a un auto con el que recorrimos los 30 kilómetros que hay hasta Güemes. Allí estuvimos bastante tiempo en otra YPF, esta vez en medio de la nada misma, siendo azotados por el viento furioso y el sol radiante del mediodía salteño. Luego de aproximadamente una hora allí, un camionero que se presentó como Robert nos levantó.