“El ser humano es incapaz de concebir un estado de cosas que no sea realizable”
Henry Thoreau
Amanecimos en la comisaría de Huaquillas con Alejandro Sanz a todo volumen y el grito de "¡LEVÁNTENSE!" proferido por uno de los policías. Habíamos pasado la noche en el suelo, al lado de dos pibes de unos 15 años que estaban detenidos y esposados "por posesión de arma de fuego". Era una mañana lluviosa, el cielo decía gris. Preparamos nuestro equipaje y nos despedimos… pero antes de poder retirarnos, los agentes me pidieron que tocara algo con el violín. Inspirado por la encantadora música con que nos habían despertado, toqué la melodía de My Heart Will Go On, el tema de Titanic. Mientras lo hacía, un policía gordito agarró a otro por la espalda extendiendo horizontalmente sus brazos, recreando una versión bizarra de la famosa escena de Leonardo Di Caprio y Kate Winslet.
Habíamos sellado la salida de Ecuador la noche anterior. Ahora debíamos entrar nuevamente a Perú. Caminamos bajo la fina llovizna hasta la frontera. Luego tomamos una moto-taxi hasta el puesto de control migratorio. Realizamos el trámite sin inconvenientes y proseguimos nuestra caminata rumbo sur, con el objetivo de atravesar el país a dedo.