Rodri y Viki iban para el oeste, por lo que uní mi camino al suyo una vez más. Saliendo de Uspallata, el camino era tan o aún más hermoso que el de la jornada anterior. Perdidos en la inmensidad de la Cordillera de los Andes cual granaderos sanmartinianos, conmocionados bajo las sabias montañas eternas que se abalanzaban sobre nosotros como en sueños surreales...
"Para mí sólo recorrer los caminos que tienen corazón, cualquier camino que tenga corazón. Esos recorro, y la única prueba que vale es atravesar todo su largo, y esos recorro mirando, mirando sin aliento" Castaneda
Mostrando entradas con la etiqueta Mendoza. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Mendoza. Mostrar todas las entradas
sábado, 9 de febrero de 2013
La travesía de los Andes
Rodri y Viki iban para el oeste, por lo que uní mi camino al suyo una vez más. Saliendo de Uspallata, el camino era tan o aún más hermoso que el de la jornada anterior. Perdidos en la inmensidad de la Cordillera de los Andes cual granaderos sanmartinianos, conmocionados bajo las sabias montañas eternas que se abalanzaban sobre nosotros como en sueños surreales...
sábado, 2 de febrero de 2013
Viaje a la Cordillera
Empezamos a caminar hacia el sur con el objetivo de alcanzar la estación de servicio más cercana, "4 o 5 kilómetros más allá". Implementando el sistema de postas propuesto por Andate Meiszner avanzamos un puñado de cuadras, pero rápidamente nos paró un coche. Juan Carlos, actor, director y profesor de teatro sanjuanino, iba a Mendoza a buscar unos equipos de iluminación. "Justo venía pensando que sería mejor viajar acompañado para ir conversando, ¡y me los crucé a ustedes!".
domingo, 18 de marzo de 2012
Viaje 2012 XVI: Chile y Mendoza
Tras sortear la exigente frontera chilena, en micro desde Tacna, llegué a Arica con el único objetivo de atravesarla. Dos graves problemas familiares me acosaban ahora, y mi idea era regresar a Buenos Aires lo antes posible. Ya se había acabado el tiempo de disfrutar del viaje.
En la terminal cambié todo el dinero peruano que me quedaba (8 soles) por 1200 pesos chilenos. Crucé la ciudad a pie tras una pesada caminata de aproximadamente una hora y llegué a una zona de estaciones de servicio y estacionamientos por donde pasaban los camiones al sur, y donde varias parejas de mochileros probaban suerte en la banquina. Tras intercambiar palabras con algunas de ellas, me ubiqué en el último lugar de la fila, cediéndoles la prioridad a los viajeros que estaban encarando a Fortuna desde antes que yo. Pero mi anhelado mesías no se haría esperar demasiado: tras 5 minutos de pulgar en alto, un camión paró para levantar a la pareja de mochileros que se ubicaba inmediatamente delante mío. Vislumbrando mi posibilidad de redención, me acerqué corriendo y, a pesar de su negativa inicial, el conductor terminó aceptándome gracias a mis súplicas a cara de perrito mojado. El salvador: Hugo, que transporta ropa hecha en Bolivia. Completan la flota dos parejas de mochileros chilenos: la que se subió justo antes que yo, y otra que ya se encontraba en el camión. Cuando me entero que el camión va directo para Santiago no puedo creer en mi suerte. Le pregunto a Hugo si puede llevarme hasta allá, y tras pensarlo un poco acepta. De Arica a Santiago hay más de 2000 kilómetros, y los medios de transporte chilenos son excesivamente caros. Pero el problema ya estaba resuelto. ¡Excelente bienvenida a Chile!
En la terminal cambié todo el dinero peruano que me quedaba (8 soles) por 1200 pesos chilenos. Crucé la ciudad a pie tras una pesada caminata de aproximadamente una hora y llegué a una zona de estaciones de servicio y estacionamientos por donde pasaban los camiones al sur, y donde varias parejas de mochileros probaban suerte en la banquina. Tras intercambiar palabras con algunas de ellas, me ubiqué en el último lugar de la fila, cediéndoles la prioridad a los viajeros que estaban encarando a Fortuna desde antes que yo. Pero mi anhelado mesías no se haría esperar demasiado: tras 5 minutos de pulgar en alto, un camión paró para levantar a la pareja de mochileros que se ubicaba inmediatamente delante mío. Vislumbrando mi posibilidad de redención, me acerqué corriendo y, a pesar de su negativa inicial, el conductor terminó aceptándome gracias a mis súplicas a cara de perrito mojado. El salvador: Hugo, que transporta ropa hecha en Bolivia. Completan la flota dos parejas de mochileros chilenos: la que se subió justo antes que yo, y otra que ya se encontraba en el camión. Cuando me entero que el camión va directo para Santiago no puedo creer en mi suerte. Le pregunto a Hugo si puede llevarme hasta allá, y tras pensarlo un poco acepta. De Arica a Santiago hay más de 2000 kilómetros, y los medios de transporte chilenos son excesivamente caros. Pero el problema ya estaba resuelto. ¡Excelente bienvenida a Chile!
Suscribirse a:
Entradas (Atom)